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La recaudación de fondos por los padres facilita la reapertura en algunas escuelas en Chicago, pero deja a otras sin ningún apoyo

Este artículo está disponible en español gracias al proyecto “Traduciendo las noticias de Chicago”, del Instituto de Noticias Sin Fines de Lucro (INN).

Los maestros de la recientemente renombrada Escuela Primaria Harriet Tubman en Lakeview estarían enseñando simultáneamente a los estudiantes en línea y presenciales, sin contar con dinero para stands y pantallas adicionales. Lenkov, una apoderada, ayudó a planificar una recaudación de fondos para conseguir monitores y trípodes para los maestros.

“Hay muchas cosas que nuestra escuela necesita que [las Escuelas Públicas de Chicago] no pueden proporcionar”, dijo.

Un esfuerzo como ese sería bienvenido en la Academia de la Escuela Secundaria Hyde Park en el sur de Chicago, donde muchas familias han encontrado sus ingresos desestabilizados por la pandemia, incluso cuando las necesidades de tecnología en sus hogares han aumentado significativamente.

Pero los miembros de la comunidad escolar, a menudo centrados en satisfacer sus necesidades básicas, no han tenido la capacidad de lanzar una campaña virtual de recaudación de fondos. “No es que contemos con grandes fortunas individuales para subsidiar las necesidades de nuestros estudiantes”, dijo Maira Khwaja, miembro del Consejo Escolar Local de Hyde Park. “Eso no debería tener que depender de nuestras familias”.

¿Cuál es la diferencia entre estas dos escuelas? La primaria Lincoln Park tiene un grupo conocido como Amigos De (Friends Of en inglés), una organización sin fines de lucro legalmente independiente cuyo propósito es recaudar fondos para costear paseos de cursos, creación de puestos para personal, o necesidades de construcción en las escuelas de Chicago. Hyde Park no cuenta con ese tipo de ayuda.

En Chicago, tal como en otras ciudades, la recaudación de fondos de apoderados suple ciertas brechas críticas en algunas escuelas, pero no así en otras. Esa dinámica, en una ciudad profundamente segregada por la raza y el dinero, ha contribuido durante mucho tiempo a las desigualdades entre las escuelas, y durante el último año, en medio de una pandemia, la división se ha vuelto cada vez más evidente a medida que algunas escuelas aprovechan esos recursos externos para comprar equipos de seguridad adicionales o tecnología de aprendizaje remoto.

De las 513 escuelas públicas de Chicago administradas por el distrito, un análisis de Chalkbeat encontró que al menos 100 escuelas tenían grupos Amigos De, y la mayoría se concentran en el lado norte donde habitan comunidades más afluentes y de personas de raza blanca. Algunas escuelas en el Loop hacia el lado sur, Mt. Greenwood y otras áreas también las tienen. Debido a que las Escuelas Públicas de Chicago no mantienen una lista centralizada de los grupos ni de cuánto recaudan, o representan su recaudación de fondos cuando determina el presupuesto a nivel escolar, su influencia dentro del sistema escolar puede ser difícil de precisar.

El grupo Amigos de la Escuela Primaria Beaubien en Jefferson Park dio a cada salón de clase $250 para gastar en artículos de limpieza antes de la reapertura de la escuela esta primavera. Amigos de Palmer, un grupo de apoderados quienes apoyan a la escuela primaria del vecindario de Mayfair, recaudó $2,900 para financiar equipos de protección para apoyar la reapertura de la escuela, incluyendo protectores de escritorio para los estudiantes. Y, el grupo Amigos de la Escuela Pública Lyman A. Budlong en el vecindario de Lincoln Square contribuyó con $6,000, más otros fondos del año pasado, para pagar 60 Chromebooks en que los estudiantes complementarían los esfuerzos de divulgación tecnológica del distrito (que a veces se corrían lentamente o daban a los niños dispositivos de menor calidad), además de la compra del software necesario para ayudar a los maestros a usar Google Classrooms.

“Este año se ha visto muy diferente”, dijo Mary Harris, presidenta de Amigos de Budlong. Esto ha llevado a los padres a replantearse su propia misión. El grupo está considerando un plan para lanzar una despensa comunitaria para ofrecer productos básicos de higiene y alimentos. “La gente está sufriendo y luchando, así que es fundamental cambiar la forma en que hacemos algunas cosas”.

Un largo historial

Organizarse entre apoderados para colaborar con la falta de financiamiento del distrito escolar no es algo nuevo en Chicago, dijo David Stovall, profesor de educación en la Universidad de Illinois en Chicago. Los grupos Amigos De se volvieron más comunes en Chicago en la década de los años 60, dijo, cuando las familias blancas—ante la llegada de más familias afroamericanas y latinas a sus vecindarios—trasladaban a sus hijos a escuelas magnet u a otras, alejadas del área donde vivían. Entonces se crearon los grupos Amigos De para apoyar a estas escuelas, las cuales siempre tuvieron financiamiento insuficiente, pero que al mismo tiempo ha aumentado la división entre las escuelas que lo han tenido y las que no.

A pesar de ser un distrito enorme y de contar con un presupuesto de $7 mil millones de dólares, las Escuelas Públicas de Chicago se enfrentan a costos repetidos de deudas y pensiones, lo que significa que los fondos por lo general no benefician las salas de clases, sino que se usan para cancelar las facturas heredadas de administraciones anteriores.

En el sistema de contabilidad del estado, CPS no es considerado un distrito escolar totalmente financiado: Una aproximación de 2020 del mismo estimó que se necesitaría alrededor de $5,000 dólares más por estudiante para satisfacer adecuadamente las necesidades de todo el alumnado. Chicago divide sus fondos federales, estatales y locales en aproximadamente $12,000 por alumno, pero teniendo en cuenta otros costos de educación más extensos las escuelas individuales reciben entre $4,600 y $5,700 por estudiante, pudiendo sumar algo más, dependiendo de las necesidades de los estudiantes.

Esta presión al presupuesto ha significado que, históricamente, las escuelas hayan tenido que lanzar una amplia red para financiar exigencias adicionales. La recaudación de fondos de los apoderados para pagar a los maestros de arte y música ya habitual en algunas escuelas, pero durante la pandemia del coronavirus, esa recaudación de fondos sigue dando a las escuelas ventajas críticas.

Amigos de Blaine, una escuela primaria cerca de Wrigleyville, acumuló $382,660 en ingresos en 2019, el último año del cual había registros tributarios disponibles. En el mismo año, Amigos de Coonley en el centro norte reportó $687,032 en ingresos, mientras que el grupo Amigos De en una escuela secundaria de inscripción selectiva, la Escuela Secundaria de Preparatoria Walter Payton, recaudó $713,750 en ingresos.

El distrito aseveró que considera a los grupos Amigos De como entidades independientes de las comunidades escolares, y no toma en cuenta la recaudación de sus fondos privados al evaluar sus inversiones.

“(No es que) el distrito … no vea estos esfuerzos independientes de la recaudación de fondos escolares como una propuesta de suma cero”, dijo la portavoz Emily Bolton en un comunicado. “El distrito prioriza constantemente a las escuelas de las comunidades con menores ingresos para inversiones programáticas, oportunidades de subvenciones y apoyo adicional de donaciones privadas”.

Debido a que el gobierno federal aprobó recientemente el desembolso federal para la educación K-12 más grande en la historia de Estados Unidos, las Escuelas Públicas de Chicago tendrán este dinero como caído del cielo y tendrán hasta el 2024 para repartirlo.

Pero sin considerar otros recursos que tienen las comunidades para apoyar a los estudiantes, los críticos dicen que el dinero no ayudará a abordar las desigualdades locales entre las escuelas de Chicago.

Algunos distritos escolares han tratado de implementar reglas para crear transparencia en torno a la recaudación de fondos privados. En la ciudad de Nueva York, por ejemplo, el concejo municipal aprobó un proyecto de ley en 2018 que exigía al Departamento de Educación publicar un informe anual sobre cuánto recauda cada asociación entre apoderados y maestros o asociación de apoderados. Asimismo, en el sistema escolar Santa Mónica-Malibú, los apoderados pueden donar directamente a sus escuelas siempre y cuando sea para embellecer el campus o patrocinar paseos de curso. Pero si los padres quieren pagar los salarios de los maestros o programas escolares durante el día, también deben donar a otros fondos que luego son redistribuidos a las escuelas más necesitadas. Y en Portland, una fundación importante recauda un tercio de las ganancias de cualquier escuela que recaude sobre $10,000. Así que por cada dólar que sobrepase ese límite, 33 centavos van a subvenciones de equidad que se entregan a las escuelas de escasos recursos del distrito.

Stovall dijo que Chicago también estaría en una mejor posición al considerar cuáles escuelas son capaces de traer cientos de miles de dólares en donaciones de privados cada año.

“Lo que esencialmente han hecho es crear otra cadena de ingresos a la que las escuelas de los lados sur y oeste nunca tendrán acceso”, dijo. Eso solo profundiza una dinámica donde las escuelas con personas que ya tienen más estabilidad económica, como las que tienen los grupos Amigos De, pueden aumentar el acceso a más dinero, mientras que aquellas en las que muchas familias viven con el sueldo mes a mes no tienen tiempo ni dinero suficiente para recaudar fondos, dijo.

En búsqueda de nuevas conexiones

Algunas comunidades escolares que han sido duramente afectadas por la COVID-19 han encontrado otras maneras de desplegar el trabajo de los grupos de Amigos De.

Amigos de Escuela Secundaria Theodore Roosevelt en Albany Park organizaron clases gratuitas de cocina en línea, llamadas Roosevelt Dinner Club, para ofrecer a los estudiantes y familias un lugar para reunirse, y al hacerlo cumplieron otra necesidad urgente para sus estudiantes de secundaria remotos: la conexión.

Lauren Sivak, presidenta de Amigos de Roosevelt, dijo que el grupo estaba tratando de pensar en cómo potenciar el talento de sus miembros, uno de los cuales era un chef sous (segundo en comando en la cocina) en varios restaurantes renombrados. Se les ocurrió la idea de cocinar con familias por medio de Zoom, y más de 20 familias participaron. “La presión de salud mental a la que se enfrentan los jóvenes y sus familias no tiene precedentes”, dijo.

Para el grupo Amigos de Bulldogs en la escuela Tubman eso ha significado dar un giro desde las recaudaciones de fondos que pagaron para retener personal hasta conseguir Chromebooks funcionales para los estudiantes e iniciar un fondo de asistencia especial para ayudar a las familias con necesidades básicas como el apoyo al alquiler.

Las comunidades escolares han sido ingeniosas y creativas al tratar de satisfacer las necesidades adicionales de las familias este año. Los grupos de ayuda mutua con base escolar han crecido para satisfacer las necesidades familiares de alquiler o gastos de atención médica, y los maestros de educación especial han utilizado GoFundMe o Donor’s Choose para construir despensas de alimentos emergentes y dirigir unidades para la recaudación de abrigos para el invierno.

Jhoanna Maldonado, una organizadora del Sindicato de Maestros de Chicago que anteriormente fue maestra en la Escuela Primaria Richard Yates en Humboldt Park, dijo que su escuela consideró empezar un grupo Amigos De, pero desecharon la idea al ver que tendrían que contratar a un abogado para crear una organización sin fines de lucro y pagar honorarios.

Maldonado trabaja con el sindicato como organizadora apoyando el programa escuelas comunitarias sostenibles, una iniciativa que nació a raíz de una huelga de hambre de 2015, la cual se llevó a cabo para salvar a la Secundaria Dyett en Washington Park de ser cerrada. El programa provee apoyo financiero y organizativo a un grupo de escuelas de Chicago según el acuerdo contractual del sindicato. Para ella, dar a las comunidades una voz sobre cómo se distribuye el dinero extra es clave, y fue una de las razones por la que la comunidad Yates decidió no crear un grupo de Amigos De.

En la reunión de marzo que sostuvo la directiva de educación, una estudiante de la Escuela Secundaria Metropolitana Marie Sklodowska Curie en el lado suroeste, habló apasionadamente durante en turno para los comentarios públicos sobre la necesidad de su escuela de dar más apoyo a la salud mental. Exigió que el apoyo a la salud mental venga del distrito porque su escuela no tiene acceso a la recaudación de fondos privada. “En mis años de CPS, nunca he visto que el dinero se use eficazmente en nosotros, en cambio veo que se sí utiliza de esa manera en detectores de metales y cámaras (de seguridad)”, dijo Reina Torres, quien también organiza con el grupo juvenil Niños Buenos Ciudad Loca (Good Kids Mad City).

Ella quiere que su escuela tenga una sala de salud mental para que los estudiantes vayan a un lugar tranquilo mientras están en la escuela y tengan un acceso más fácil a los consejeros. “Las escuelas del lado norte tienen donantes privados. Tenemos que entender que las escuelas del lado sur no tienen contribuyentes privados”, dijo Torres.

Traducido por Marcela Cartagena


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